Pierde memoria e hilo conductor
Si arrincona el capital humano sénior, considerándolo prescindible, está desaprovechando personas de vital importancia para que la sociedad no pierda ni su memoria, ni su hilo conductor, ni su capacidad de progreso.
Acompañamos a profesionales de la Economía Social a convertir su experiencia en un legado vivo y a transformarse en las mentoras y mentores que sus organizaciones y el sector necesitan.
Que el fin de una vida laboral activa no marque el cierre de una carrera, sino el comienzo de una mayor y mejor influencia.
La Economía Social y el Tercer Sector están atravesando una pérdida progresiva de talento, de experiencia y de legado de quienes llevan décadas construyéndolo.
Permitir que esa sabiduría se pierda sin que una nueva generación pueda nutrirse de ella es desaprovechar el mayor capital intelectual y ético que poseen nuestras organizaciones: su patrimonio intangible.
Este desaprovechamiento es, además de injusto, inasumible.
Cuando el relevo generacional se hace de forma abrupta, todos perdemos.
Si arrincona el capital humano sénior, considerándolo prescindible, está desaprovechando personas de vital importancia para que la sociedad no pierda ni su memoria, ni su hilo conductor, ni su capacidad de progreso.
Muchas entidades mueren o pierden su esencia, volviéndose frágiles, cuando las personas profesionales que las han impulsado se retiran sin un relevo generacional evolutivo, causando desprotección en las personas y colectivos para los que trabajan.
Se produce un vacío de conocimiento, porque el know-how que se pierde de golpe es holístico (la mirada, la sensibilidad, la visión estratégica, la capacidad de resolución de problemas), y va mucho más allá del conocimiento técnico.
Las entidades corren el riesgo de convertirse en un esqueleto funcional, sin alma: un relevo puede ser técnicamente brillante, pero si carece de los valores vividos por las personas profesionales impulsoras, la organización pierde la identidad que la ha mantenido viva y le ha dado dirección.
Además, se produce una interrupción de relaciones vitales. El capital relacional es fruto de un trabajo personal (la confianza de las personas socias, de los órganos de gobierno, de las personas usuarias, de los equipos de trabajo y personas trabajadoras). Cuando la persona profesional sénior se va sin construir un puente para su relevo, se deben reconstruir todas estas relaciones casi desde cero, y es inevitable que se pierda gran parte de este patrimonio intangible.
Pasa de ser alguien consultada y respetada a sentirse invisible de la noche a la mañana, cuando, probablemente, sienta estar en el mejor momento de su carrera.
Sufre una crisis de propósito, sintiéndose irrelevante, lo que puede afectar a su estado emocional y a un deterioro cognitivo acelerado.
Siente el vértigo del "y ahora qué", y que todo lo aprendido durante décadas se perderá, lo que redunda en una sensación de absurdo y de falta de sentido.
Atraviesa una situación de vacío de referentes, al no recibir una iniciación adecuada al mundo al que se incorpora. Son personas que asumen una responsabilidad enorme sin nadie que las acompañe y las guíe, lo que puede generar una ansiedad inhibidora.
Pérdida de tiempo y de recursos por repetición de errores que la persona profesional sénior ya resolvió y por tener que aprender cosas que ésta ya sabía.
Pérdida de una persona referente realista y desinteresada. La nueva generación se ve privada de un modelo vivo, tanto de profesionalidad como de identidad, que solo el contacto con la persona veterana y el aprendizaje directo con ella pueden dar.
Cuestionamos la idea de que las personas profesionales mayores de 60 años son "piezas obsoletas" que hay que reemplazar.
Es un programa de aprendizaje y acompañamiento diseñado para profesionales mayores de 60 años, con experiencia en puestos de Dirección o Gerencia de entidades de la Economía Social y del Tercer Sector, que se encuentran en fase de transición hacia el fin de una vida laboral activa o en una redefinición de su rol profesional.
El objetivo es acompañarlas en el proceso de transformar su experiencia acumulada en capacitación para poder ejercer un nuevo rol de mentoras y mentores, de manera que:
Dentro de sus entidades, gracias a su capacidad para enseñar, guiar y aconsejar a las nuevas generaciones.
Tanto para su organización como para otras del sector, y sean susceptibles de ser consultadas en todo tipo de situaciones, especialmente en las más complejas o de crisis.
De mentoras y mentores que prolongue su participación social.
Y todo ello para conseguir los siguientes beneficios para la sociedad, las entidades, la persona profesional sénior y la nueva generación.
Las personas profesionales sénior se siguen valorizando, y se honran como una reserva invaluable de sabiduría.
Lo que ayuda a que las conquistas sociales perduren y que la continuidad y estabilidad institucional se mantenga.
Porque, al elevar a las personas profesionales sénior a la categoría de mentoras y mentores, perfeccionándolas para ello y aumentando su influencia, se eleva también el estándar de profesionalidad y la fortaleza de todo el sector.
El know-how se retiene, tanto el conocimiento técnico, como el estilo e identidad profunda. La organización no debe aprender de nuevo lo que ya sabía, porque la esencia que le ha llevado a ser lo que es perdura y se hace más fuerte.
La entidad es reconocida públicamente por cuidar a sus talentos más valiosos, especialmente cuando están a punto de abandonar su vida laboral. Esto atrae talento joven más centrado en los valores e interesado en el propósito, y genera confianza en las Administraciones y entidades financiadoras.
Genera Responsabilidad Social Corporativa real, y no cosmética.
Ese trato al talento sénior contribuye a generar un entorno de reconocimiento, confianza y cohesión en las organizaciones. Quienes se quedan ven que se valora el talento y la trayectoria profesional de quien se ha puesto al servicio, durante tantos años, de la entidad.
En la que es alguien que "alumbra" el camino de otras personas. Lo que le aporta una gran sensación de sentido, relevancia y dirección.
Experimenta la satisfacción de saber que lo aprendido no se pierde, sino que se transmite a la siguiente generación, de forma que perdure y ayude tanto a sus sucesores, como a las entidades y a las personas a las que éstas acompañan.
Porque pueden seguir influyendo y ayudando sin estar sometidas a las agendas internas y coyunturales que se viven en las organizaciones. Esto les permite tener una relación de gran confianza con sus mentorizadas, porque no compiten con ellas, y operar sin más condicionantes que perseguir el bien común en el que creen.
Puede ver más lejos y llegar más rápido a su destino porque se ha subido "a hombros de gigantes". Se ahorra años de errores costosos y los gana en visión global y precisión.
Disponer de la cercanía de una mentora o mentor dota a la nueva generación de una red de seguridad emocional y de conocimientos. Sabe que puede consultar sobre situaciones complejas o crisis con alguien de confianza y sin temor a ser juzgada. Esto reduce el estrés, aumenta el compromiso y mejora la tasa de aciertos.
La nueva generación recibe un manual de procesos y prácticas e incorpora en su forma de hacer la identidad de la organización. Aprende el qué, el porqué y el cómo que sostienen la esencia de la organización.
Este proyecto es una iniciativa conjunta de La Casa de Lola, S. Coop. Galega y RGK Proyecta —esta última formada por Tomás Ruiz Guerrero y María Kocaruka, que aportan además su participación estratégica como mentores expertos del programa—.
Ambas entidades están especializadas en acompañar y facilitar proyectos de transformación profunda de organizaciones y entidades del sector social, en la generación de redes de cooperación y en la transmisión de conocimientos.
Juntas aportamos una visión integral que combina la gestión técnica, con el arte de la diferenciación y construcción de identidad profesional, el liderazgo intergeneracional, la comunicación y la estrategia, en un programa único que asegura que el proceso de aprendizaje sea profundo y transformador.
De la persona profesional sénior, de modo que permitan su diferenciación y la construcción de una identidad profesional que la posicione en el sector a la altura de su valor.
En formato de cuento escrito, podcast y vídeo testimonial, que empodere a la persona profesional sénior y le ayude a difundir quién es y el valor de lo que ofrece.
Para una adopción exitosa de su nuevo rol que le permita enseñar, comunicar y liderar el acompañamiento a las nuevas generaciones de forma efectiva e inspiradora.
Para facilitar la transición hacia su nuevo rol activo.
Que contribuye a prolongar y sostener la continuidad de su participación social.
Si estás interesada o interesado en formar parte de la Red de mentoras y mentores Talento que Cuenta no te lo pienses demasiado…
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Es una práctica en la que confían los principales referentes de cada sector.
Las organizaciones o instituciones que trascienden con solidez el paso del tiempo son aquellas que no cortan el vínculo con las generaciones precedentes.
Son las que aseguran la conservación de sus conocimientos, saber hacer y relaciones, en definitiva, de su patrimonio inmaterial.
Por eso, defendemos que apostar por la preparación como mentoras y mentores del talento sénior es dotar a la Economía Social de una estructura de sabiduría ya presente en las instituciones y sectores de excelencia.
Elevar el estándar de profesionalidad, lograr un fortalecimiento del sector y poner a personas al servicio de personas y entidades en favor del bien común, es nuestra misión.
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